Llegó el calentón publicitario del verano

Ya ha llegado el verano y la publicidad veraniega, y con ella, de la mano, todos los anuncios frescos que nos quitan el calor y nos encienden la sed. Llegan todos esos anuncios poblados de chicas y chicos guapos, inteligentes, desenfadados, abiertos, espontáneos, comprometidos, que beben lo justo para pillar el puntillo y divertirse en los paraísos que las marcas crean para ellos y para anhelo de sus públicos.

Y aquí estamos todos en nuestras oficinas, asándonos de calor porque si abrimos el aire acondicionado se queja el de al lado, que tiene alergia o se le seca la garganta, pensando en las vacaciones, o más bien en la promesa de las vacaciones, en la ilusión de las vacaciones, porque luego ya todo son inconvenientes, que si el hotel es cutre, que si ya es la última vez que vuelo con RyanAir, que no había donde poner la toalla, que si esto que si lo otro, lo de siempre, la eterna insatisfacción que no nos deja vivir en paz, aunque inmersos en estos tiempos de turbulencias, ya nos conformamos con menos y no nos quejamos tanto.

Pero las marcas siguen a lo suyo, evocando esos mundos artificiales y nosotros seguimos proyectándonos en ellos, sintiendo que somos parte de esa realidad donde todos los protagonistas son músicos, artistas, diseñadores gráficos, cazadores de tendencias o actores, como en el último anuncio del verano de Estrella Damm. Otro agradable e idilico paraíso que nos viene a decir que no somos tanto ni tan poco.